«Vivimos en una sociedad fluorada», afirma Arkenbout. Le preocupan profundamente las sustancias poli y perfluoroalquiladas (PFAS) «que nos inundan como un tsunami». Arkenbout, que trabaja en toda Europa con su agencia Toxicowatch, lleva años dando la voz de alarma sobre la rápida propagación de las llamadas Sustancias Extremadamente Preocupantes (SEP), como las dioxinas y los PFAS. No es el único. Hace poco, 116 científicos pidieron a la OMS que endureciera drásticamente las directrices sobre la exposición a las PFAS. El gobierno holandés también está preocupado: está trabajando en «una vía europea para limitar el uso y la producción de PFAS».